RECONVERSION INDUSTRIAL

 

Cerraron los astilleros,

y el viejo carpintero,

después de toda una vida

dedicada a la construcción de barcos,

tuvo que aceptar

los encargos más diversos.

Sin embargo,

sus carros tenían

forma de bateles*,

sus ataudes eran como chalupas*,

formas redondas acariciaban

las aristas de sus muebles,

como si fueran poemas que declararan

su amor por las curvas.

Era el mar que guiaba

la fuerza de sus manos,

a través

de las olas

que formaban

                    las arrugas de su piel.

 

*Cierto tipo de barca.

*Idem.

 

 

© Pako Aristi

 


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