NUESTRA TIERRA
Dorado en otoño, plateado en invierno
Al cabo de un sendero mudo, el pueblo recogido.
El niño pregunta a su madre: ¿Cómo será mañana
Si nos volvemos todos silencios ambulantes?
Por una tarde húmeda, sacuden el valle
Las esquilas de las ovejas, contestando:
Ahí estáis, temblorosos, repantigados en vuestras sillas
Llorando a lágrima viva, sin pensar en nada.
La herrumbre entró, apoderándose del Verbo:
¡Dad aliento al cuerpo agotado
Para que pueda seguir su camino!
Pensar todos lo mismo es nefasto,
Ello lleva en sí el abandono y la ruina:
¡Ya es hora que hagamos algo por nosotros!
© Itxaro Borda